ENTRE ARRUGAS Y PAÑALES

Por Ana Cisneros

En las sociedades primitivas los ancianos eran venerados por su sabiduría y conocimiento eran el ejemplo para los jóvenes,  sin embargo con el paso del tiempo la sociedad se ha ido materializando, se han ido perdiendo los verdaderos valores de la vida, de los cuales ineludiblemente, el  respeto, el cariño y el cuidado de nuestros abuelos.

Desde hace años se ha venido acentuando el deterioro de la relación entre jóvenes y ancianos. Hoy, en los países desarrollados, la expectativa de vida es alta, por ejemplo, en Japón es de 76 años para los hombres y 81 para las mujeres.

Consuelo es una mujer de 83 años, su vida se ha convertido en ociosidad de tiempo completo, es victima de sus pensamientos y esclava de la soledad que la asemeje. Con el paso del tiempo sus memorias y anécdotas ha sido escuchadas por su nieta Sophia de tan solo 2 años de edad, asegura que nadie le tiene la paciencia para escucharla, más que  ella. Consuelo cree que la familia debe conocer lo que los abuelos tienen que decir, lamentablemente esto sucede cada ves con menos frecuencia y la falta de comunicación la hacen sentirse sola.

Llegue a su casa un miércoles, antes de la hora de la comida, días antes le comente de este proyecto, ella acepto gustosa siempre y cuando tomara un cafecito con ella, siendo una ayuda recíproca acepté.

Toque el timbre de una hermosa casita rustica, demoro mucho para atender la puerta, imagine que estaba sola, cuando por fin me recibió me saludo muy afectuosamente y pasamos a la sala de estar.

“¿No te manche de labial verdad m’hija?”  pregunto, mientras se sentaba en el sillón.

No Doña Chelo, no se preocupe le respondí.

“Que bueno, los labiales ya no son como antes, veras que cuando era chamaca como tu me duraban todo el día en la boca, ahora un besillo y se borra, ¿quieres empezar antes de que te aburra con mis cosas?”  terminó la frase con una sonrisa.

Después de ese comentario pude notar la necesidad de la señora por ser escuchada, cualquier cosa podría ser tema de conversación, una historia que contar.

 

Ana: ¿Cómo se llama?

Doña Chelo: Consuelo  ¿el nombre completo?

Ana: No, no hace falta…,¿Doña Chelo, quiere empezar a contarme algo?

Doña Chelo:¿Sobre qué quieres que te cuente?

Ana: ¿Su familia…?

Doña Chelo: Mira yo tengo una familia buena, tiene sus cositas pero todos nos llevamos muy bien, yo por lo menos me llevo bien con todos y estoy muy contenta de cómo son mis hijas conmigo. Dos de ellas ya están casadas pero no viven acá, Susana trabaja por el sur, vive cerca de done trabaja y Paola ya es madre pero no esposa, ¿tu crees?

Ana: si lo se, su nieta es muy linda, ¿Tiene muchos nietos?

Doña Chelo: no muchos tengo tres hasta ahora, pero Sophia es la única que vive cerca los demás están en el extranjero con mis hijas.

Ana: ¿Y cómo se lleva con eso de ‘ser abuela’?

Doña Chelo: uy, a mi me encanta… la tengo que ver… si no la veo me parece que falta algo… ahora por ejemplo cuando pienso en mi nieta pienso y pienso mucho en ella me hace falta cuando no me la traen y tengo que agarrar el teléfono y llamar a mi hija  para ver cómo está  y estoy pensando en ella, me viene a la cabeza ella y… ya.

Ana: muy bien ¿Y qué hace usted?

Doña Chelo: soy ama de casa… y cuido a mi nieta.

Ana: ¿Usted arregla su casa?

Doña Chelo: U m’hija… verás que a ratitos limpio aquí y allá  pero mi hija ya no me deja hacer cosas, me manda una señorita que no me agrada cada dos semanas para que me limpie todo, pero lo hace mal. Ahora a una ya ni le preguntan…

Ana: bueno pues tiene una casa muy linda.

Doña Chelo: gracias m’hija que linda eres.

Ana: ¿Es religiosa?

Doña Chelo: Soy religiosa, soy católica porque no soy muy…de ir a la Iglesia…, mira voy a la iglesia casi todos los domingos pero voy cuando no hay gente, yo tengo que estar sola en la iglesia, sentirme ahí sola…cuando hay mucha gente, misa, eso… no sé…no me gusta tanto…tengo que esperar a que me lleve Paola porque esta lejitos.

Ana: ¿Y siempre fue así?

Doña Chelo: uy no si yo te contara, era una muchacha muy activa, andaba de arriba para abajo todo el día, y sube y baje como pirinola, pero ahora hasta tengo que pedir permiso para saludar a Don Beto el de la tienda.

Ana: ¿Y…sus días cotidianos como son?

Doña Chelo: (risas) me levanto después de las 9 ya a esta edad como uno ya no hace nada pues ni sueño le da, espero a que sean las 11 para que Paola llegue y me bañe, cuando llega me prepara mi licuado de apio, es muy rico, tu tómalo tienes feo cutis…y… se va Paola, me deja viendo la tele, mmm… a la una me traen a la niña y se me hace el día, siempre quiere jugar y yo ya no puedo mucho.

Ana: ¿Cómo lleva el hecho de ir creciendo? ¿le gusta cumplir años?

Doña Chelo: No me afecta cumplir años, lo que no soy es de festejar mucho mi cumpleaños, lo que a mi me gusta es la reunión familiar porque yo este año cumplí 83 y mis hijas siempre me quieren hacer una fiesta especial y yo no quiero, no, no soy de eso, yo lo quiero festejar en mi casa, con mi familia, con los que yo quiero, con los que yo estoy siempre.

Ana: ¿Tiene amigos…fuera de la familia?

Doña Chelo: Ay m’hija cuando uno ya es viejito es más difícil hacer nuevas amigas ya no tienes compañeros de trabajo, ya no tienes vida de pachanga, ya no hay tantas personas a su alrededor con las que pueda entenderse y relacionarse. Algunos amigos ya se murieron. Con la edad es más difícil saber cómo “presentarnos” a otras personas. Yo me siento más insegura de lo qué puedo, y me da más miedo que no me quieran.

Ana: y entonces, ¿quiénes son sus amigos?

Doña Chelo: mmm.. pues mira mi nieta es con la única con la que me entiendo, Muchas veces sentirse querido, deseado y necesitado por otros me hacen sentir que  vivir merece la pena. Sin el contacto de mi nieta o con cualquier otra persona empiezan mis achaques.

Ana: ¿Me esta diciendo que su nieta es su única amiga?

Doña Chelo: cuando estoy con ella no paro de reír, apenas y dice sus primeras cosas, pero lo que mas me gusta es que me oye y se que me entiende. Casi no puedo cargarla pero ella ya camina. También tomamos la misma leche. “yo vivo por que mi nieta así lo quiere”.

La entrevista con Doña Chelo no duro mucho, la señora comenzó a desesperarse por la hora pasaban ya de la una, al notarla inquieta decidí terminar con el interrogatorio y convivir de una manera mas personal.

Ella me platico sobre la sexualidad en su época mientras le acompañaba a lavar las tazas, según sus comentarios afirmo que su marido fue el primero y el único en su vida. A manera de secreto me confeso que le hubiera gustado la experiencia con alguien mas.

Entre comentarios diversos y anécdotas menciono con tristeza que lo único que no le gusta de esta época es que la familia ya no es tan unida, “a uno la tienen olvidada” afirmo.

Al cuarto para la hora el timbre de su residencia volvió a sonar, esta vez su nieta era la invitada de honor, le suplique me dejara estar con ellas para conocerla y accedió gustosa.

Estudios médicos, aseguran que reírse con ganas rejuvenece, adelgaza, relaja los músculos, mejora la capacidad respiratoria y tiene un gran poder analgésico. Los efectos no son únicamente físicos, también son psicológicos y es que, después de reír durante un rato, los pacientes se sienten más felices, comunicativos y llenos de energía, lo que les hace afrontar la vida de un modo mucho más positivo.

Estas grandes ventajas que presenta la risa, sin que por otro lado existan efectos secundarios, hace que a menudo se emplee como técnica para cuidar a los ancianos. La mejora de la calidad de vida y el control del estrés son algunos de los efectos positivos de este tipo de terapias, de uso cada vez más extendido entre los colectivos de personas mayores. (Véase Familia y Vejez, revista médica de geriatría de la ciudad de México).

Los ojos de Doña Chelo se iluminan con la sonrisa de Sophia, la sonrisa de Sophia aparece con las miradas de Doña Chelo.

Las personas de la tercera edad que sufren de soledad o abandono por sus familiares los lleva a desencadenar enfermedades en ocasiones crónicas, que incluso podrían llegar a la muerte.

 El convivio con sus seres queridos fortalece su sistema inmunológico y las risas fortalecen  el  alma de nuestros abuelos.

¡Escúchalos!

Sigue este vínculo para ver video complementario  (Se necesita Quik Time)

 

 

3 Respuestas a “ENTRE ARRUGAS Y PAÑALES

  1. El problema empeora si nos ponemos a pensar a futuro. Actualmente la mayoría de la población mexicana está conformada por jóvenes, lo cual indica que dentro de 40-50 años esta mayoría serán ancianos. Si este maltrato continúa, en un futuro la sociedad mexicana será una sociedad ajena de respeto.

  2. Muy interesante. Creo que generación tras generación las cosas no cambian, creo que lo que cambia son los valores que se van inculcando y perdiendo con el tiempo, las cosas siguen igual, sin embargo las cosas realmente valiosas como los valores se van perdiendo y se van dejando, se les da menos importancia a las generaciones pasadas, por lo tanto estas mismas generaciones creen dejarse en el olvido.

  3. este articulo y entrevista de la cual he sido testigo me acongoja el alma, ya que esto es una realidad, esta realidad cruda y fria que esta viviendo nuestra sociedad, recuperemos a los ancianos que son sabiduria de vida, llenemosle de amor, ya que como los vemos, nos veremos.
    Gracias por esta enseñanza.

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