“Un rey de la literatura mágico-real”

 

Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

Por: Naxhielly Anaid Aguirre

García Márquez ha dicho muchas veces: “Es muy difícil encontrar en mis novelas algo que no tenga un anclaje en la realidad”.

Su realismo es mágico precisamente porque es real.

"El periodismo es el mejor oficio del mundo"- Márquez.
“El periodismo es el mejor oficio del mundo”- Márquez.

Caminando por la ciudad me dirigí a Tacuba No.28, en busca de un restaurante llamado “Café de Tacuba”, famoso por su tradición gastronómica en el centro histórico.

Ahí quedé de verme con una de las figuras más influyentes de la literatura universal, Gabriel García Márquez, quien amablemente me concedió hacerle una breve entrevista, mientras deleitaría su paladar con delicias mexicanas.

Su resistencia a dar entrevistas, se sabe, que es casi tan grande como su literatura, pero apoya el interés universitario y por lo tanto cree en los nuevos talentos.

 

Me sentía nerviosa al saber que entrevistaría no sólo a mi escritor favorito, sino a un ganador del premio Nobel de literatura, novelista que además es cuentista, ensayista, crítico cinematográfico, autor de guiones y, sobre todo, intelectual comprometido con los grandes problemas de nuestro tiempo, todo un estuche de monerías, que en lo personal, pienso que es un héroe que hace volar la imaginación, controlador de lo verdadero y lo real, conformándose como parte importante dentro de  la cultura literaria.

Tratando de ocultar mi nerviosismo, entré al lugar donde se fijó el encuentro, me identifiqué en la entrada y una señorita me mostró donde se encontraba mi entrevistado.

 

Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

Ahí estaba sentado en una mesa, que se encontraba justo a lado de un ventanal, el lugar era muy privado, ya que a él no le gusta mucho el bullicio de la gente. Nos saludamos con un fuerte apretón de manos, sonrió y dijo: no podemos comenzar sin un buen chocolate caliente y un buen pan.

Después de ordenar y de intercambiar una serie de palabras acerca de mis intereses personales como estudiante de comunicación, comenzamos a platicar sobre lo profunda que para mi es su literatura, acentuando lo importante de su sentir a la hora de escribir.

 Pregunté de forma directa y cortante: señor Márquez, ¿qué es para usted escribir?.

Con una sonrisa en la cara dijo: no, por favor no me diga señor Márquez y tranquila, vamos con calma, las entrevistas deben ser como una charla entre dos extraños.

Para mí escribir es felicidad. El secreto de ésta es hacer sólo aquello con lo que uno disfruta y yo disfruto escribir.

A pesar de la calma con la que él se expresa y la seguridad que trataba de fomentarme, yo seguía mostrando, por medio del lenguaje corporal, mis emociones. No podía creer que me encontraba sentada desayunando con la máxima figura del llamado “realismo mágico”, hacedor de uno de los mundos narrativos más densos de significados que ha dado la lengua española en el siglo XX.  

Después de beber un sorbo de aquel delicioso chocolate, que nunca olvidaré, y no precisamente por su sabor, sino por la compañía; le expresé que sus historias me impactaban porque dentro de ese mundo fantasioso hay una base en lo real, están impregnadas de sucesos reales. Yo creo que por eso me siento muy identificada con ellas. Por ejemplo de sus libro Del amor y otros demonios, esta historia de amor desgarradora, donde las relaciones imposibles generan un drama, al leerlo me provoca remembranzas de los sentimientos reales y de situaciones reales con respecto al amor, en la vida cotidiana.

Con una ligera sonrisa en su rostro dijo: Ya veo, el amor es uno de tus temas favoritos.

A lo que respondí: Si, y mi pregunta es ¿qué fue lo que lo inspiró a escribir realismo mágico?.

Dejo la taza sobre la mesa, me miró a los ojos y riendo contestó: Yo creo que la inmensa y asombrosa casa de mis abuelos -la cual encontraremos en las sólidas y tristes mansiones de su mundo narrativo- En cada rincón había muertos y memorias, y después de las seis de la tarde la casa era intransitable. Era un mundo prodigioso de terror (…) En esa casa había un cuarto desocupado donde había muerto la tía Petra. Había un cuarto donde había muerto el tío Lázaro. Entonces, de noche no se podía caminar en esa casa porque había más muertos que vivos.   

El paralelismo entre algunas circunstancias biográficas de García Márquez con algunos elementos de sus novelas, resulta evidente, pensé en ese momento mientras él continuaba; Quise dejar constancia poética del mundo de mi infancia, que transcurrió en un casa grande, muy triste, con una hermana que comía tierra y una abuela que adivinaba el porvenir, y numerosos parientes de nombres iguales que nunca hicieron mucha distinción entre la felicidad y la demencia. La revelación tuvo lugar un día de enero de 1965 mientras conducía por la carretera de México a Acapulco. Paré el coche y le dije a mi mujer “¡Encontré el tono! ¡Voy a narrar la historia con la misma cara de palo con que mi abuela me contaba sus historias fantásticas!

Después de saber de donde provenía su inspiración por dejar manchas de lo real en el mundo de fantasía, no dudé en preguntarle qué era él en el mundo literario.

Un personaje más, que narra historias, me respondió. Soy escritor por timidez. Mi verdadera vocación es la del presdigitador, pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco, que he tenido que refugiarme en la soledad de la literatura.

Como usted sabe sus libros son muy leídos, le comenté, y ha adquirido un lugar importante dentro de la cultura mediática, ¿qué opina usted acerca de su fama como escritor?.

Sin pensarlo y con un semblante de reflexión respondió: Lo peor que le puede suceder a un hombre que no tiene vocación para el éxito literario, o en un continente que no está acostumbrado a tener escritores de éxito, es publicar una novela que se venda como salchichas. Ese es mi caso. Me he negado a convertirme en un espectáculo, detesto la televisión, los congresos literarios, las conferencias y la vida intelectual. La fama estuvo a punto de desbaratarme la vida, porque perturba el sentido de la realidad, tanto como el poder. Te condena a la soledad, genera un problema de incomunicación que te aísla.

Y ¿qué siente al saber que su literatura y un Nobel le abren muchas puertas en el mundo profesional?

Se acomodó en su asiento y con aliento firme mencionó: hasta cierto punto satisfacción, yo me gané ese privilegio subiendo escalón por escalón en el oficio de periodista. Cuando tenía tu edad me tocaba luchar contra las mismas dificultades que tú has encontrado ahora para que yo te concediera esta entrevista. Y no se olvide que para hacer un trabajo como éste se necesita más humildad siendo premio Nobel que reportero raso.  


"Gabo" como le dicen de cariño.

"Gabo" como le dicen de cariño.

Recordemos que entre sus novelas más importantes figuran: Cien años de soledad, El coronel no tiene quien le escriba, Crónica de una muerte anunciada, La mala hora, El general en su laberinto, Del amor y otros demonios, El amor en tiempos del cólera, Memoria de mis tristes putas y Vivir para contarla, primera parte de su autobiografía  Así que después de recordar sus libros, decidí preguntarle sobre si tenia planes para una próxima publicación. 

Últimamente no hemos visto o escuchado algo nuevo sobre usted, ¿qué sucedió con la segunda parte de su libro Vivir para contarla? o ¿acaso piensa escribir otra novela?. 

Creo que no voy a escribir el siguiente volumen. Tengo algunas notas escritas, pero no quiero que sea una mera mecánica profesional. Me doy cuenta de que, si publico un segundo tomo, voy a tener que decir en él cosas que no quiero decir, a causa de algunas relaciones personales que no son muy buenas. El primer tomo, Vivir para contarla, es exactamente lo que yo quería. En el segundo, me encontré una cantidad de gente que tenía que aparecer, y que, caramba, no quiero que estén en mis memorias. No sería honrado dejarles fuera, porque fueron importantes en mi vida, pero no me caen simpáticos.

Estos años no me he sentado ante la computadora. No he escrito una línea. Y, además, no tengo proyecto ni perspectivas de tenerlo. No había dejado nunca de escribir, este ha sido el primer etapa de mi vida en que no lo he hecho. Yo trabajaba cada día, desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde, decía que era para mantener el brazo caliente…, pero en realidad era que no sabía qué hacer por la mañana”.

 Ya relajada y riendo le pregunte: ¿Y ahora ha encontrado algo que hacer?

A lo que me contesto: He encontrado una cosa fantástica, ¡quedarme en la cama leyendo!. Leo todos aquellos libros que nunca tuve tiempo para leer… Recuerdo que antes sufría un gran desconcierto cuando, por lo que fuera, no escribía. Tenía que inventar alguna actividad para poder vivir hasta las tres de la tarde, para distraer la angustia. Pero ahora me resulta placentero.


 El Nobel no parece vivir su parón creativo con ninguna congoja, sino con despreocupación típicamente caribeña.

Dejar de escribir no ha cambiado mi vida, ¡eso es lo mejor!, dijo con voz alegre. Las horas que utilizaba para hacerlo no han quedado secuestradas por otras actividades enojosas. Eso no quiere decir que no disfrute hacerlo, me merezco descansar después de todo lo que eh escrito, pero si un día tengo una idea no dudare en escribirla.

 No puedo creer que a la edad que tiene, siga tan alegre y vigoroso, Gabriel García Márquez nació el 6 de marzo de 1928, en Aracataca, un pueblo de la costa colombiana, pero a vivido la mayor parte de su vida en México y Barcelona.

Llego el momento de despedirnos y serrando la entrevista me comento que continúa lleno de proyectos- sigue demostrando una admirable energía- “nunca ni un solo minuto he dejado de ser periodista”, así que  convencí a mi un amigo novelista argentino, Tomás Eloy Martínez, para que fundemos juntos un taller de periodismo,  la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.

 Terminado ya nuestro desayuno, nos levantamos y con un calido abrazo nos despedimos.

Hasta luego señorita, espero haber servido de algo y recuerda: “El periodismo es el mejor oficio del mundo”.

Muchas gracias, no lo olvidare.

Con lentitud camino al encuentro de uno de sus, supongo, ayudantes, quien lo llevo hasta la salida donde enfrente se encontraba un coche, al cual subió  y desde la entrada lo vi alejarse.

En el estudio de Márquez.

En el estudio de Márquez.

 

 La entrevista es una práctica para el laboratorio de periodismo, con la cual aprendí a formular una entrevista, a saber utilizar la información que hay en los medios, a redactarla, resaltando el ambiente donde ésta se realizo y las características del entrevistado.

La información de las respuestas sirvió para formular las preguntas, esta es verídica y se encuentra en las siguientes fuentes:

Solo literatura: http://www.sololiteratura.com/ggm/marquezbiografia.htm

De la gramática: http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/ggm1.htm

Conversación a fondo: http://www.clarin.com/suplementos/zona/2006/01/29/z-04215.htm

 

 

 

 

 

 

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